El rendimiento neto reducido es un concepto que se utiliza en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) de España para calcular la base imponible del impuesto. Se define como la diferencia entre los ingresos íntegros obtenidos por el contribuyente en un determinado periodo fiscal y los gastos deducibles relacionados con dichos ingresos. Es decir, se trata del rendimiento neto de las actividades económicas o profesionales que desarrolla un contribuyente, una vez restados los gastos necesarios para obtener dichos ingresos.
Ejemplos de gastos deducibles comunes son los alquileres de locales, el pago de suministros, los sueldos y salarios de empleados, los gastos de publicidad y promoción, los intereses de préstamos destinados a la actividad, entre otros. Una vez descontados los gastos deducibles, se obtiene el rendimiento neto reducido, que será la base para calcular el IRPF que el contribuyente deberá pagar.